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sábado, 9 de julio de 2011

Baptized by Blazing Fire, Día 24 cont...

Kim Joo-Eun:  

La ultima vez que oré, un espíritu maligno en forma de luna creciente apareció rodando hacia mí. Hoy, un espíritu maligno en forma de luna llena con un ojo, rodó hacia mí. Cuando estuvo bien cerca, le pinché el ojo y se lo arranqué. Moví mi dedo adentro de la cuenca del ojo. El espíritu maligno estalló en sangre en todas direcciones cuando lo ataqué. Poco después, apareció otro demonio disfrazado de niña, girando sobre su cabeza como un juguete. Agarré un mechón de su cabello, la sacudí varias veces, y la tiré lejos. Jesús se acercó a mí y elogió mis acciones. “Pecas! Buen Trabajo!”.

 Jesús continuó, “Pecas, te ves muy linda hoy! ¿Quién trenzó tu cabello?” Yo contesté, “Diaconisa Shin lo hizo!” El Señor elogió, ¿De verás? Ella hizo un buen trabajo!”. Como la diaconisa Shin no tenía los ojos espirituales abiertos aún, ella no supo que Jesús estaba cerca de ella. Muchos ángeles acompañaban a Jesús. Siempre veo ángeles acompañando a Jesús pero esta vez, había muchos más ángeles. Algunos de ellos se hacían pareja al sentarse al lado de los miembros de la iglesia que estaban orando. Los ángeles, usaban sus manos para sostener la vasija dorada que tenía una amplia abertura en la parte de arriba, y llenarla con las oraciones de los santos.

Una vez más. Un grupo de espíritus malignos aparecieron en la esquina del salón y vinieron hacia nosotros. A medida que se acercaban, Yoo Kyung los agarró, los sacudió y los lanzó lejos. Yo también agarré algunos, sacudiéndolos y tirándolos lejos. Haak Sung y Joseph estuvieron también luchando con ellos. Todos nosotros repetimos esta táctica numerosas veces.

Fui capaz de escuchar los sonidos que hacian los espíritus malignos al estrellarse contra las paredes y el piso. Fue muy ruidoso. Cuando el rally de oración iba a terminar, nos dimos cuenta que hubo más ataques sobre nosotros. Sin embargo, cada ataque hizó que nuestra fe creciera más y se hiciera cada vez más fuerte.

Baek, Bong-Nyu:  

Yo he sido testigo y experimentado muchas cosas espirituales. Con este privilegio, también he tenido que aguantar mucho dolor. Jesús me sorprendió llevándome a un jardín de flores en el cielo. Él me permitió tener un tiempo para refrescarme proveyéndome diversión en el jardín. Pude permanecer en el jardín tanto tiempo como deseé. Rodé, salté, y jugué como una niña con los ángeles. El jardín de flores en el cielo es inimaginablemente enorme y hermoso. La dulce fragancia de las flores era tan preciosa que no la hubiera cambiado por nada de lo que existe en el mundo entero. Como mi cuerpo estaba débil y exhausto, descansé y me acosté después de que había regresado a la Iglesia del Señor.

Durante el servicio de la mañana, el pastor predicaba caminando de lado a lado, la Palabra desde el altar. Jesús seguía de cerca las pisadas del Pastor. Nuestro pastor es muy divertido, tanto que cuando yo pienso en él, sonrío y me río instantáneamente.

Por curiosidad, le hice al Pastor una pregunta. “Pastor, ¿fue usted así de chistoso aún antes de que yo comenzara a asistir a esta iglesia?” El Pastor replicó, “nuestra iglesia es relativamente nueva, no puedo pensar en algo que haya sucedido para que esto fuese así. Antes, siempre tenía el corazón quebrantado. Me sentía pesado y digno de lástima.” Entonces yo pregunté, “Cómo ha cambiado tanto?” El Pastor dijo, “Realmente no lo sé! Yo he cambiado durante este rally de oración! No sé realmente lo que está pasando. Si tú me preguntas como me volví así y quién o qué me ha afectado? Yo tendría que decir que ha sido el Señor que ha creado un ambiente gozoso.”

Nuestro pastor tiene un talento especial que es imitar todo tipo de personas, incluyendo animales u objetos. Jesús estaba imitando al pastor y riéndose fuerte durante el sermón, asimismo, dos ángeles estuvieron registrando cada una de las palabras que el pastor predicaba. Los ángeles se sentaron cerca de la cruz en el altar escribiendo sobre el gigantesco libro. Se suponía que los ángeles tenían que escribir solamente las palabras del pastor, sin embargo, ocasionalmente echaban una mirada con disimulo a los gestos del pastor. Los ángeles se reían tan fuerte que se doblaban de la risa y perdían algunas de las palabras del Pastor. Cuando los ángeles perdían la escritura, Jesús los regañaba a ellos. “No miren al Pastor, sólo escriban fervientemente!”

Cuando Jesús sonríe o ríe, todos los ángeles se regocijan con él. Sin embargo, cuando Jesús se entristece, los ángeles se quedan en silencio. Durante la mitad el sermón, el Pastor me preguntó, “Hermana!, ¿Dónde está Jesús ahora?” Yo repliqué, “Éstá parado justo detrás de usted!” El Pastor sonrió y dijo, “Oh, ¿Qué debería hacer? Yo expulsé un gas y huele terrible. El olor es muy fuerte como para que alguien pueda aguantar. Lamento mucho que el Señor estuviera detrás de mi justo en este momento que expulse el gas. “¿Qué debería hacer?” El Señor habló riéndose. “Es irrelevante porque Yo soy espíritu. Está bien.”  El pampeó la cabeza y la espalda del pastor.

Pastor Kim, Yong-Doo:  

Los miembros de la iglesia habían agotado la mayoría de su fuerza física durante el rally de oración. Pero en lugar de detenerse, continuaron orando fervientemente mientras chesqueaban sus dientes. Cuando el Señor nos vió orando con tal devoción, Él se impresionó. Él obró y se manifestó.

Yo tenía mucho dolor, era intolerable. El dolor era causado por los severos ataques de los espíritus malignos. Esta clase de heridas rara vez sanan. El implacable dolor me atormentaba. Se me hizo difícil orar con mis brazos levantados por tiempo prolongado. Sin embargo, en medio del dolor, el Espíritu Santo movía mis manos y brazos de varias maneras. El movimiento de mis brazos y manos estaban armoniosamente coordinadas. Ambas manos se movían sin parar, en turnos. De repente, mis manos comenzaron a vibrar violentamente. También estaba insoportablemente caliente. Luego, vi a Jesús en un traje blanco caminando de lado a lado, frente a mí. Mi rostro sintió una cálida brisa. Sentí su poderosa presencia. Lastimosamente, mis ojos espirituales todavía no estaban abiertos. Parecía como si el Señor observara nuestras situaciones y reacciones. Él nos estaba evaluando a nosotros.

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