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martes, 28 de septiembre de 2010

Baptized by Blazing Fire, Día 21 cont...

Baek Bong-Nyo:

Estaba disfrutando la danza espiritual y orando en lenguas cuando 10 ángeles descendieron desde el cielo y se colocaron al lado mio. Le pregunté porque estaban aquí ahora. Ellos respondieron, “Jesús dijo, “La Iglesia del Señor” ha comenzado el rally de oración. Vayan y traigan a Baek Bong Nyo” y él nos mandó a llevarte, por eso, estamos aquí. Estaba aterrorizada de que los ángeles me llevaran al infierno, así que les pregunté una vez más. “Esto ha pasado antes, uds em llevarán al cielo? O me llevarán al infierno?”. El Señor debe de haberles dicho que me llevarán hasta allá porque ellos no conocían la respuesta. No tuve opción sino de ir con ellos aun sin saber lo que estaba pasando. Pasamos por la vía láctea hasta que llegamos a donde Jesús. Él dijo, “Mi querida Bong-Nyo! Como sabes tu Pastor Kim está escribiendo un libro acerca del cielo e infierno. Me gustaría llevar conmigo al Pastor Kim al infierno y mostrarle a Él lo que necesita recopilar, pero sus ojos espirituales no están abiertos todavía, entonces no tengo elección sino de llevarte a ti, para que sean documentadas las escenas del infierno. Tú eres la única que puedo llevar de visita, entonces te pido que aguantes un poco más! Vamos a visitar el infierno juntos!”.

El Señor me dijo esto cada día. Tan pronto como Jesús tomó mi mano, estuvimos caminando hacia abajo en un camino del infierno. El hedor de la carne en descomposición me revolvía el estómago, y había una oscuridad interminable. Yo confiaba y dependía sólo de mi Señor, por lo que me aferré a su mano firmemente.

Infierno! Hay final en el infierno? En el infierno solo hay sufrimiento por toda la eternidad. Vinimos a un lugar donde la gente estaba gritando por ayuda, en un abismo de fuego. El fuego era muy intenso y habían llamas tanto adentro como fuera del abismo. Habían incontables personas, todas desnudas, saltando y gritando adentro de algo que parecía un enorme tambor. Estaba aterrorizada una vez más. Todo lo que había visto en el infierno era chocante y estaba de regreso, frente a lo más traumatizante que hubiera visto antes. La misma escena que había visto del padre del pastor Kim, ahora estaba frente a mi. Vi a mi padre, desnudo. Cuando mi padre me vió, comenzó a sollozar “Bong-Nyo! ¿Qué estás haciendo aquí? Yo no puedo soportar el dolor en mi corazón cada vez que te veo! Me arrepiento mucho de lo que te he hice! Yo supongo que es por eso que estoy aquí pagando por lo que he hecho!” Yo no pude decir ni una palabra, en lugar de eso, lloré incansablemente. El dolor sufrido en el infierno es inimaginablemente más grande que el abuso y la persecución que sufrí por mi padre en la tierra. Lo que yo experimenté en la tierra fue nada en comparación a esto.

Un demonio gigante estaba disfrutando rebanando a la gente con una sierra eléctrica, y gozosamente tarareaba una canción. Este arrebató a mi padre y comenzó a partirlo en pedazos, en la forma en que nosotros cortaríamos los fideos hechos en casa. “Ahhhh! Por favor sálvenme! Se lo imploro! Por favor, máteme ya!” El doloroso llanto de mi padre y sus interminables gritos de agonía me hicieron sentir que me desmayaba. Sin él Señor a mi lado, me hubiera desmayado muchas veces. No hay fin para el sufrimiento en el infierno. Allí nunca hay esperanza. La única manera de evitar ir al infierno es aceptar a Jesús como su Salvador y vivir fielmente.

Rogué al Señor que me sacara de ver a mi padre en ese sufrimiento. Continuamos avanzando, dejando los llantos de angustia de mi padre atrás. Después de caminar por un rato, vi un árbol delante de mí. Y cuando me acerqué vi algo que me dejó en shock. Porque el Señor me hacía ver una y otra vez estas imágenes que no podía borrar de mis recuerdos? Mi mamá, mi hermano menor, mi cuñado y mi sobrino, estaban todos desnudos, colgando hacia abajo, sujetos de sus tobillos en el árbol. El árbol se movía como una serpiente y al lado de éste había parado un demonio más alto que una montaña. Yo miré a mi madre, y ella me vio, mientras permanecía colgada del árbol. Los otros miembros de la familia también miraron y lloraron diciéndome, “Bong-Nyo! ¿Por qué estás aquí si tú no puedes ayudarnos? ¿Por qué viniste otra vez? ¿Te gusta tanto verme en agonía?” Y ella lloró. Jesús me dijo que este demonio era el segundo más grande en el infierno! Éste disfrutaba golpeando los cuerpos y pelando su carne, sin misericordia los echaba al fuego.

Yo quería desesperadamente capturar a todos los demonios, destrozarlos en pedazos y lanzarlos dentro del fuego del infierno. Tan pronto como el segundo demonio en el infierno, lo ordenó, otro demonio de más bajo nivel, puso un recipiente lleno de insectos negros justo debajo de donde mi familia estaba colgada. Estos insectos comenzaron a subir por encima de mi familia, y sin misericordia hicieron festín con sus carnes, metiéndose por sus ojos y narices. Sus cuerpos se cubrieron de insectos por completo. “Ahhh! Por favor sálvame! Bong-Nyo!” “Hermana mayor! Hermana mayor!, “Ay! Cuñada!”, “tía!” “Por favor ayúdame!” “Por favor sálvame!” .

Qué podia hacer escuchando los gritos de dolor de mi familia? Los insectos tomaron la forma de gusanos. Tenían filados dientes y sus ojos eran brillantes. Una vez que los insectos infestaban el cuerpo y se comían la carne, sólo quedaban los huesos. Luego, ellos continuaban comiendo hasta los huesos!. Mi madre, hermano, cuñado y sobrino continuaron gritando de dolor.

Este horrible dolor continuaría por la eternidad y no podía soportar el conocer esta verdad. Me quebranté. En medio de mi caos, mi madre gritó “Bong Nyo, estoy aterrorizada por los insectos! Te acuerdas como en la tierra yo no podía agarrar ningún insecto, pero en el infierno hay demasiados! Estos bichos nunca mueren! Por favor, te ruego que me ayudes!”.

Mi familia me miraba buscando ayuda y me gritaba, pero yo sabía que no podía ayudarles. “Señor! Por favor, Ayuda a mi familia para que pueda pasar a otro lugar del infierno. Por favor, ten misericordia de mi familia!” y lloré, clamando y sollozando. Pero Jesús replicó, “No puedo hacer eso!, es muy tarde!”. Imploré y rogué una vez más. El Señor tomó mi mano y dijo, “Es tiempo de irnos! Es tarde!” y nos movimos.

Después de esto, Jesús me llevó a una montaña enorme. Caminamos para mirar más de cerca. Vi personas paradas, parecían exhaustas y como si hubieran sido severamente golpeadas. A su lado, había un demonio terrorifico, el cual comenzó a burlarse de mí, “Te veo muy seguido! Por qué estás aquí otra vez?” Yo respondí, “Ey, Tú eres un bastardo! Desearía poder rebanarte en pedazos como mi familia y tirarte en el fuego! Te atraparé!”

El demonio se burló aún más fuerte, “Tú estás llorando porque estás asustada de mí, eso me hace muy feliz! ¿Qué vas a hacer?” Estaba enojada, pensando en mis familiares. Yo dije, “Jesús! Yo quiero matar a ese demonio! Lo odio!” Pero el demonio me ridiculizó aún más. Yo continué “Señor! ¿Por qué no haces nada? Haz algo!”. Supliqué al Señor, cuando de repente, Jesús hizo un gesto con su mano e inmediatamente el cuerpo del demonio se paralizó y no se podía mover.

Los gritos de la gente hicieron eco a través del firmamento del cielo. Jesús ME dijo, “Vámonos a otro lugar!”.

Jesús dijo, “Las almas que te encontrarás próximamente son unas que tu conoces bien, entonces, presta atención!”. Antes de que él terminara de hablar, ví a uno de los presidentes anteriores de Corea. Quedé en shock y grité, “Oh, Señor! Es horrible! No puedo soportar ver esto!”. El Señor me sostuvo las manos firmemente. Una gran serpiente blanca estaba enroscada alrededor de su cuerpo, desde sus pies hasta su cuello. Luego, serpientes más pequeñas de colores se acercaron a la serpiente blanca y se subieron encima de ella. Estas serpientes apretaban al presidente y unas contra otras. Parecía como si estuvieran compitiendo por quién apretaba más fuerte. El presidente gritaba y comenzó a toser. “Ahhhh! Dejen de sofocarme, por favor! Paren esto! Sálvenme, por favor!” Pero aún en medio de su angustia él me habló. “¿Quién eres tú? ¿Por qué estás aquí? Yo solía ser el presidente de Corea, con todo el prestigio, pero ahora estoy sufriendo en el infierno. Cuando estuve en la tierra, muchos pastores me rogaron y trataron de convencerme de que asistiera a la iglesia, pero yo los ignoré a todos. Yo ignoré lo que ellos me decían acerca del infierno, porque nunca soñé que tal lugar realmente existiera. Señora, qué puedo hacer? Qué piensas que debo hacer? Mi hijo todavía no conoce a Jesús y estoy muy preocupado por eso! Mi hijo necesita aceptar a Jesús mientras él está todavía vivo y recibir la salvación para que pueda ir al cielo. Desearía poder ir ahora mismo y decirle a mi hijo acerca de esta verdad, pero no puedo, entonces, ¿qué hago ahora? Ahhh! Mi corazón me duele mucho!” Él me suplicó que le hablara a su hijo sobre Jesús. Su ruego era sincero y pregunté a Jesús: “Mi amado Señor, escuchó que su corazón está quebrantado por eso, podrías tu mostrarle al hijo del Presidente en un sueño como es el infierno?” pero Jesús sólo escuchó sin decir una sola palabra.

De repente, imágenes de mi familia sufriendo en el infierno llenaron mi mente. Pensé en que quizás habría un lugar donde el sufrimiento o los castigos fueran menores. Esto era ridículo, pero cualquier persona en mi situación, que fue testigo de ver a su familia en el infierno, hubiera pensado lo mismo. Lloré incontrolablemente, luego Jesús mandó a sus ángeles a que me trajeran a la tierra. Me quejé delante del Señor “Señor! Mi madre y mis familiares están sufriendo en el infierno, cómo puede ser bueno para mi estar sola? No quiero esto! Ponme con ellos en el infierno!”. Lo que pasa es que no sabía que hacer por ellos.

Continué llorando con todas mis fuerzas, cuando 10 ángeles aparecieron y comenzaron a recoger mis lágrimas en un recipiente dorado que tenían en sus manos. Empecé a orar una oración de arrepentimiento. “Señor, estoy muy mal, perdóname!”. Luego, el Señor me regañó, “Mi querida hija! No lo vuelvas a hacer!” y me consoló. Yo pregunté cautelosamente, “Señor, quiero ver a mi madre otra vez! La veré de nuevo?”. No era fácil que el Señor me permitiera eso. Respondí, “Señor, Prometo que más nunca lo hare de Nuevo. Por favor. No lloraré de nuevo”. Con esto, el Señor, tomó mi mano diciendo, “En otra oportunidad regresaremos!”

Y así fue. Mi madre estaba sufriendo en otro abismo ardiente, gritando, tratando de evitar el calor. Yo grité, “Madre! Soy yo! Tu hija, Bong Nyo, está aquí!” y la llamé. Ella me miró verificando quién yo era y comenzó a sollozar. Ella dijo, “Bong-Nyo! Porque viniste de nuevo? Este no es un lugar para ti. Apúrate y regresate! Tu salud no está bien… No debes regresar a este lugar! Ay!, me estoy quemando! No puedo soportar el dolor!”.



Le grité de nuevo, “Mamá, te extraño mucho! No sé que hacer!”. Mi madre me hizo una petición en medio de su dolor, “Mi querida Bong-Nyo, cómo desearía escucharte cantar sólo una vez!”. Tenía esto algún sentido? Mi madre estaba sufriendo mucho y me estaba pidiendo que cantara! Esto era increíble!, no lo estaba disfrutando, pero como podía decirle que no?. Lágrimas empezaron a correr por mis mejillas y empecé a cantar, pero no pude seguir porque comencé a sollozar incontrolablemente. Qué canción podía cantar en estas circunstancias? El dolor en mi corazón alcanzó su límite máximo!. Pensé que había sido una hija horrible, fallé y no cuidé a mi madre y por causa de mi negligencia, ella no había recibido una adecuada atención médica. Ella había perdido la oportunidad de aprender y aceptar a Jesús. Yo debería estar en su lugar. Pero no había otra oportunidad. Esto me molestaba aún más. No había esperanza para mi madre. Una vez que estás en el infierno, no hay vuelta atrás.





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