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sábado, 21 de agosto de 2010

Baptized by Blazing Fire, Día 17 cont...

Baek, Bong-Nyo:

Hoy estuve todo el día en casa y oré por el pastor Kim. Durante la oración, el Señor me mostró las casas de la familia del pastor en el cielo.

La casa del pastor Kim era de 360 a 370 pisos, y la casa de su esposa fue de 270 pisos. Ahora tiene 280. La casa de Joseph tuvo 4 pisos, pero el 5to estaba casi completo y la casa de Joo-Eun estaba completa hasta los 12 pisos y el 13avo piso estaba en construcción. Le pregunté a Jesús “Señor, las casas de Joseph y Joo-Eun construyen un piso al mismo tiempo, mientras que el pastor y su esposa construyen 10 pisos al mismo tiempo. Porqué es esto?”.

“El pastor no solamente prepara el sermón y bendice la congregación con el mensaje, sino que él ora diligentemente por uds. La oración del pastor tiene mucho más poder comparada con tu oración. La cobertura de un pastor sobre su congregación hace posible que la casa se construya rápidamente. Además, la esposa del pastor, Kang Hyun-Ja, prepara la comida para la congregación día y noche. No solamente esto, durante la semana, ella alimenta y viste a la familia diariamente, entonces, por supuesto que su recompensa será grande en el cielo”.

"Joo-Eun tiene la tendencia de gritar, argumentar y discutir, así cualquier pequeña situación la pone irritable. Ella puede llegar a ser arrogante, entonces debe mantenerse humilde, y Joseph es reservado pero con frecuencia se enoja. A veces su expresión es de enojo, de “pocos amigos”, y yo quiero que cambie esto. Cuando el pastor menciona algo en el sermón en lo que Joseph necesita mejorar, él se disgusta con el comentario. Quiero que Joseph acepte estos comentarios con fe y que sea obediente, y esto ayudará a que su casa se continue construyendo”.

La casa de Haak-Sung tiene 10 pisos y las columnas que sostienen lo que será el piso 11, y la casa de Yoo-Kyung tiene 7 pisos completos. Jesús me dijo, que debido a que el pastor y su esposa habían descubierto el secreto de nuestra iglesia, 50 pisos del pastor habían sido derribados y 30 pisos de la casa de la esposa del pastor también.

Baek Bong-Nyo:

Hoy pasé por casa del pastor y supe que había pasado todo el día en cama con un dolor terrible. El pastor me advirtió que cuando orábamos más intensamente, los demonios atacarían más fuertemente, entonces nunca deberíamos bajar la guardia. La verdad es que oramos diligentemente, pero somos pobres para alimentarnos adecuadamente, y nos hacía falta dormir y descansar. Por tanto, nuestras mentes estaban exhaustas en demasía.

“Sé vivir humildemente, sé tener en abundancia… Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Día y noche, orábamos con un slogan especial, gritábamos con desesperación, con todo lo que somos, y con fe, “Llénanos y úngenos con aceite!”. El pastor nos animó a orar y ahora él estaba impotente acostado en una cama. No supe que hacer.

Cuando fui al servicio esa noche, el Pastor Kim ya estaba allí, con el cuerpo enfermo. El estaba débil y parecía que había estado clamando y llorando. Sin excepción, sus ojos estaban hinchados de nuevo, y luchaba por verse de manera apropiada. Fue un tiempo de oración individual, así que empezamos a orar.

Oré y clamé, suplicándole al Señor. “Señor, nuestro pastor sufrió muchas aflicciones por causa de los demonios hoy. Dale fuerza”. Jesús vino tiernamente y me confortó. “Cada uno tiene familiares que los confortan, pero mi querida Baek Bong-Nyo no tiene a ninguno, a nadie. Yo te confortaré”. El continuó, “Tu me amas por encima de todo y por esto yo te valoro mucho”.

Momentos después, dos ángeles descendieron del cielo. Eran muy altos y hermosos. Uno de ellos, a quién yo ya conocía era el Arcángel Miguel, y el otro se presentó a si mismo. “Hermana Baek, Bong-Nyo, yo soy Gabriel y estoy delante de Dios. El Señor me mandó a escoltarte, entonces yo vine”. Yo respondí, “Oh si, gracias!” y me tomó y me llevó hacia la atmósfera, cuando de repente, aparecieron espíritus malignos en un gran grupo y nos bloquearon el paso.

Las caras de los demonios eran diversas. Había uno con cara de dragón y otros con caras de varios animales, todos determinados a atacarnos. Entre ellos, había serpientes que eran mucho más grandes que un hipopótamo. Ellos empezaron a agruparse uno a uno y pronto, su fuerza aumentó enormemente. Los demonios unieron sus fuerzas, pero el ángel Gabriel y el arcángel Miguel no se sintieron amenazados en lo absoluto. En cambio, ellos estaban tranquilos. Cuando los ángeles levantaron sus manos, los demonios se desvanecieron rápidamente.

Después que los demonios desaparecieron llegamos al cielo, y Jesús me saludó a distancia. Luego, él gritó, “Te amo, mi querida Baek Bong-Nyo. Te amo”. Jesús y yo paseamos en las nubes, viajando dentro y en las afueras del cielo. Hay muchas montañas en el cielo, todas son de oro. Todos los ángeles en esa montaña gritaron, “Felicitaciones, hermana Baek Bong-Nyo”.

Dancé la danza del cielo y los cielos del cielo se llenaron con flores. Cuando yo vi esto, los pensamientos de regresar a casa se me fueron.

Lee, Haak-Sung:

Nuestro servicio comenzó a las 4:00pm y terminó alrededor de las 7:00pm. Llegué a la iglesia y había bajado las escaleras cuando escuché música de adoración en el ambiente. Abrí la puerta cuidadosamente y vi al pastor en sus rodillas con sus manos en alto, orando y gimiendo. Pero Jesús estaba parado al lado del pastor, usando una corona de espinas. Estaba llorando y mirando al pastor.

Jesús estaba sangrando profusamente de su cabeza, y la sangre goteaba en su vestidura, que estaba empapada de sangre. Jesús abrazó al pastor Kim y continuó llorando. Todas las luces estaban apagadas en el santuario, pero cerca del púlpito había una luz brillante que emanaba de Jesús. En ese momento, empezó a sonar una canción acerca del sufrimiento.

Me fui afuera de la puerta y me puse a orar. Oré por un tiempo y luego regresé. Jesús continuó sangrando y el pastor lloró fuerte. Me alejé pero continué mirando esperando que el servicio empezara. Después del servicio, mientras estaba orando en lenguas durante el tiempo de oración individual, Jesús apareció frente a mí. Me abrazó cálidamente y continuó haciéndolo con todos los miembros del grupo de oración. Luego, él regresó y me dijo, “Haak-Sung, vamos al cielo”, y me tomó por las manos.

Jesús y yo volamos alto y llegamos inmediatamente al cielo. Yae-Ji vino feliz a nuestro encuentro como si ella me hubiera estado esperando. Ella dijo, “Hermano mayor, quieres venir a la playa del cielo?” entonces Jesús vino y nos divertimos nadando y jugando. Jesús dijo, “No importa cuan frío sea el clima, es bueno orar con ropa ligera, de rodillas y con tus brazos extendidos. Cuando tengas frío, te enviaré el fuego, entonces no te preocupes de antemano. Si usas ropas pesadas, te quedarás dormido mientras oras. Entiendes?”.

Lee, Yoo-Kyung:

Estaba orando en lenguas, cuando Jesús vino a mí. Por alguna razón, yo extrañé a mi papá hoy, por lo que grité y lloré a Jesús. “Jesús, no tengo papá. El papa de Joo-Eun es el pastor Kim, pero yo no tengo uno. Yo desearía tener un papá también”. Después de escucharme, Jesús expresó su tristeza y dijo tiernamente, “Si, mi amada Yoo-Kyung. Desde ahora tu puedes llamarme papá!”. Entonces junté todas mis fuerzas y grité “Papi!” y lo repetí 3 veces. Jesús dijo con gozo, “Si, si!” y yo estallé en lágrimas.

Continué llorando y llamando por mi papá. Jesús se me acercó y amorosamente, acarició mi espalda y mi cabeza. Su toque fue cálido. Jesús me tranquilizó, diciendo, “Aquí, aquí, yo soy tu papá. Te amo mucho. Y también amo a tu hermano, Haak-Sung. Mi querida Yoo-Kyung, sé lo difícil que es estar sin un papá”. Jesús me sostuvo y lloramos.

Continué orando en lenguas, cuando sentí que alguien puso sus manos sobre mi cabeza y pensé que fue mi pastor. Cuando abrí los ojos, el pastor estaba orando en su lugar usual y había sido Jesús quién lo había hecho. Jesús tuvo compasión de mí y me abrazó para confortarme. Antes de subir al cielo, el dijo “Yoo-Kyung, te amo”.

Kim, Joo-Eun:

Mientras oraba en lenguas, un demonio espantoso con cara de dragón y cuerpo de serpiente saltó sobre mí. Este demonio no tenía cuernos, pero tenía 3 cabezas de dragones. En cada cabeza había 3 ojos colocados de manera vertical. El demonio trató de asustarme pero lo eché fuera, “En el nombre de Jesucristo, vete demonio! Huye! Vete de aquí!”.

Retomé la oración en lenguas, cuando Jesús apareció frente a mí. Jesús había estado hoy especialmente en silencio, callado y estuve frente a mí por un largo tiempo, sollozando. Le hice muchas preguntas, pero él solo derramaba lágrimas. Hoy, en el servicio de la tarde, el pastor con lágrimas en los ojos confesó, “Estoy profundamente afligido, porque le he causado al Señor mucho dolor. Señor, he pecado grandemente contra ti”.

Desde ese momento, toda la congregación comenzó a cantar acerca de la cruz, el calvario, el sufrimiento y su sangre preciosa. Nos concentramos en cantar y en arrepentirnos al unísono. Jesús, pastor de todos nosotros, lloramos juntos.

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