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domingo, 1 de agosto de 2010

Baptized by Blazing Fire, Día 13

Kim, Joo-Eun:
Hoy hubo ataques de los espíritus malignos. Mientras estaba orando, me sentí transportada a un lugar oscuro, que yo sabía que era el infierno. Noté que muchos malos espíritus estaban rodeando a una malvada criatura de gran tamaño. Esta gran criatura parecía estar agitado y colérica. Gritaba y se veía que había agitación en todas las direcciones, parecía confundida e inquieta. Esta gran criatura parecía ser el líder de otros espíritus malignos, que fueron innumerables. Los espíritus estaban esperando órdenes de la criatura más grande. Después de que una orden fue dada, los malos espíritus volaron por los aires y aparecieron en nuestra iglesia. Su velocidad fue instantánea; menos de un segundo. Todos los espíritus malignos atacaron a la congregación incluyendo a Meena, de cinco años. Pero cuando ella gritó en su lenguaje de oración, un espíritu maligno al lado de ella cayó hacia atrás. El ataque fue contra todos los que estaban orando en lenguas. Los espíritus malignos cayeron uno a uno. Un demonio gritó: "Oigan, todos ustedes. Ataquen al Pastor Kim. Si el liderazgo cae, el resto caerá fácilmente. Idiotas, ¿qué están esperando? Ataquen al Pastor Kim con toda su fuerza. "

De repente, una gran cantidad de espíritus malignos aparecieron y atacaron al pastor Kim. Pero lo que sucedió después fue sorprendente, muchos de los espíritus malignos cayeron, resultaron heridos y derrotados. Estaban todos asustados por lo que había sucedido de repente. Una vez más, intentaron atacar, pero fueron derrotados en todas las direcciones. Los ataques continuaron, pero el resultado terminó siendo el mismo. No podían tocar al pastor. Cuando se dieron cuenta de que sus ataques eran inútiles, todos se asustaron y lo evitaron. Sólo se colocaban en torno a él pero no se atrevían a ir muy cerca del pastor.

Mientras miraba, el pastor, ni siquiera era consciente de lo que había sucedido. El estaba orando fervientemente en lenguas sobre sus rodillas con las manos levantadas. El oró en lenguas con una voz de trueno. Entonces los malos espíritus fueron arrojados hacia la pared y se rompieron en pedazos. Todos ellos gritaron de terror. Cuando vi que los espíritus malignos huyeron, me sentí triunfante y victoriosa, me eché a reír. Luego vi que un demonio gritó airado, "Pastor Kim, no ores. ¿Crees que vamos a dejar pasar esto así? Te voy a matar, te lo juro."
A continuación, rechinó los dientes y le gritó a los demás, "Ustedes idiotas. Con todas sus fuerzas no pueden con un pastor? ¡Dénse prisa y ataquen!" Entonces el demonio gritó: "¡Oh, el pastor es mucho más que un dolor de cabeza. Ahh, creo que me estoy volviendo loco. Dejen al pastor Kim solo y pasemos a la congregación. De prisa."

Los espíritus comenzaron a atacar a la congregación, pero cuando atacaron a la congregación, no los atacaron con toda su fuerza. Atacaron sólo con unos pocos espíritus por persona. Los espíritus malignos se extendieron en todas direcciones y esta vez decidieron atacar a todas las personas de la congregación. Había todo tipo de espíritus malignos, y todos venían de diferentes formas. Es imposible describirlos. Sin embargo, no importa cuán ferozmente atacaban, los espíritus malignos no tuvieron éxito. La oración en lenguas por pare de la congregación tuvo la fuerza y el poder de repeler los malos espíritus. Así como atacan, así retrocedían.
El líder de los espíritus malignos gritó: "Gente de la Iglesia del Señor, dejen de orar. ¿Por qué siguen orando? Espíritus malignos, ¿qué están haciendo? Acaso nadie puede detenerlos? "Los espíritus malignos corrían por todos lados. No importaba cuántos espíritus malignos hubo, porque las oraciones de la congregación derrotaron a todos.

Más tarde esa noche, otro espíritu malo trató de atacarme. Decía: "Deja de orar. Voy a distraerte y a molestarte para que no puedas orar. Yo te maldigo con la enfermedad. Ja ja ja ja", se rió con malicia. Pero ese espíritu malo fue derrotado con el nombre de Jesús.

Luego, mientras yo seguía orando en lenguas, el Señor me llevó al infierno. Yo estaba en un lugar donde había un demonio golpeando con una larga y afilada lanza unas cajas rectangulares. Con lenguaje grosero, gritó: "¿Crees que eres un pastor? ¿Qué tipo de vida viviste? Estoy feliz de que estás aquí conmigo. " Y el espíritu inmundo continuaba puyando seguido las cajas. Gritos provenían de las cajas y la sangre fluía de ellas. Me di cuenta de que la parte superior de las cajas estaban cubiertas de lona, con una gran cruz dibujada en ellas. Las cajas estaban alineadas en una forma ordenada, y se extendían interminablemente. Eran ataúdes!. Los espíritus malignos puyaban su interior sin piedad. Le pregunté al Señor: "Jesús, ¿por qué los ataúdes de los pastores están aquí?" Jesús respondió: "Estos pastores no predicaron mi evangelio. Predicaban otro evangelio, y los que los siguieron se convirtieron en depravados. Este es su resultado final, un lugar en el infierno." Jesús dijo: "Estos pastores serán juzgados más duramente".

En otra parte del infierno, vi a otras personas en tormento, que estaban en un sartén grande, quemándose, gritaban, "Ay, está caliente!!!. Ahh, ayuda!". Cuando el aceite tocó su cuerpo, su carne se desintegró y sólo quedaron sus huesos. Siguieron saltando caóticamente. Luego su carne volvió, y todo el ciclo comenzó de nuevo, una y otra vez, sin fin. Le pregunté a Jesús lo que habían hecho. Jesús dijo: "Cuando estaban en el mundo, cometieron adulterio en contra de sus cónyuges. Cometieron actos en secreto y por su pecado, están en tormento."

Después, Jesús me mostró un lugar diferente en el infierno, donde había un pozo muy grande. Estaba lleno de gente. Multitudes estaban siendo consumidas por el fuego. El fuego parecía que tenía vida propia. La gente gritaba desde el intenso calor. Jesús explicó, "Esta es la gente que creía en una religión falsa o los que rechazaron el evangelio."

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